Científicos de la Universidad Estatal de Novosibirsk crearon un microrresonador cilíndrico del tamaño de un cabello humano. El desarrollo es necesario para las telecomunicaciones y la fotónica, y en el futuro podría ayudar en el diagnóstico temprano del cáncer. Los detalles fueron revelados por el servicio de prensa de la NSU.
Una de las autoras del desarrollo, Natalia Makarova, explicó que los científicos querían lograr la generación láser en resonadores casi cilíndricos de tamaño muy pequeño. En esencia, estos resonadores son pequeños segmentos de fibra óptica dopados con iones de erbio, un metal de tierras raras.
La principal ventaja del desarrollo es su pequeño tamaño. El resonador se puede colocar en diferentes chips y detectores, que son necesarios para detectar átomos y moléculas en el medio ambiente.
Otra característica importante es su forma casi cilíndrica. Normalmente, estos resonadores se hacen esféricos, pero el cilindro ofrece más posibilidades: gracias a esta geometría, se pueden cambiar las longitudes de onda de generación del láser. Esto amplía su campo de aplicación.
En los microrresonadores cilíndricos, la luz se mueve en espiral a lo largo de la superficie de la pared de la fibra óptica. Este principio se conoce como el "efecto de la galería de los susurros". Gracias a esto, el láser se vuelve sensible a los cambios de temperatura y a la presencia de gases.
Los láseres obtenidos emiten aproximadamente en el mismo rango en el que funciona Internet. Por lo tanto, en la NSU creen que el desarrollo podrá utilizarse en telecomunicaciones y navegación por satélite.
El método tiene otra ventaja: el espectro estrecho del láser. Esto ayuda a detectar no solo acumulaciones, sino moléculas individuales.
Según Makarova, este láser no solo puede encontrar una molécula individual, sino también observar su movimiento y rotación en el sistema.
Los desarrolladores sugieren que en el futuro, con la ayuda de un láser tan estrecho, será posible detectar moléculas individuales de tumores cancerosos. En la NSU no descartan que la tecnología permita detectar enfermedades oncológicas aún antes, en la etapa en que aparecen las primeras moléculas de células cancerosas en el cuerpo, que otros equipos aún no pueden ver.




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