Varias refinerías de petróleo rusas han recibido nuevamente el derecho de suministrar gasolina y diésel de clase Euro-5 al mercado interno, pero con características ambientales que en realidad corresponden al nivel Euro-3. Anteriormente, este esquema se introdujo temporalmente en el otoño de 2025.
La esencia de la relajación es la flexibilización de los requisitos para el contenido de azufre y una serie de parámetros químicos del combustible. Para la gasolina, se permite un nivel de azufre de hasta 150 mg por kilogramo en lugar de los 10 mg estándar, y para el diésel, hasta 350 mg por kilogramo. También se permiten proporciones elevadas de hidrocarburos aromáticos, trazas de monometilanilina de hasta el 1% y etanol de hasta el 5%. En cuanto al conjunto de características, este combustible corresponde a la clase ambiental Euro-3.
La decisión se tomó para evitar la desestabilización del mercado interno de combustible y mantener la estabilidad de los suministros en medio de posibles riesgos de escasez.
Sin embargo, las restricciones de la industria se mantienen: los productos fabricados con parámetros suavizados no están permitidos para su circulación en los países de la Unión Económica Euroasiática.
Se señala por separado que el uso de un mayor contenido de azufre y aditivos que aumentan el octanaje puede acelerar el desgaste de los motores modernos, principalmente los convertidores catalíticos, así como aumentar la carga ambiental.




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