En Russia se mostró una prótesis de mano que permite sentir objetos

El sistema ya permite distinguir la dureza, la suavidad, la flexibilidad y la elasticidad

Especialistas rusos han desarrollado una mano biónica que no solo reemplaza una extremidad perdida, sino que también transmite sensaciones de objetos a la persona. Con esta prótesis, se puede sentir si un objeto es duro o blando, flexible o elástico. En el futuro, los desarrolladores quieren añadir sensores de temperatura para que el usuario distinga entre lo caliente y lo frío.

El desarrollo fue presentado en la exposición del Foro Económico Internacional de San Petersburgo de 2026. Artur Biktimirov, director del Centro de Medicina Cibernética y Neuroprótesis del Centro Federal de Cerebro y Neurotecnologías de la FMBA de Russia, habló sobre su principio de funcionamiento.

La principal diferencia de esta mano artificial con respecto a una prótesis común es la retroalimentación. El dispositivo tiene sensores de presión incorporados. Cuando una persona toca un objeto, estos convierten la presión mecánica en una señal eléctrica.

Luego, la señal llega a los electrodos implantados en la mano o el antebrazo. A través de las terminaciones neuromusculares y el sistema nervioso, la información se transmite directamente al cerebro. Gracias a esto, la persona obtiene la sensación de las propiedades del objeto que toca con la prótesis.

Actualmente, el sistema ya permite distinguir la dureza, la suavidad, la flexibilidad y la elasticidad. La siguiente etapa es integrar sensores de temperatura para que la mano biónica pueda transmitir la sensación de calor y frío.

Por ahora, el desarrollo no está registrado. Según Biktimirov, se quiere utilizar la plataforma del SPIEF, entre otras cosas, para discutir la implementación acelerada de inventos en cibernética médica y biónica.

Actualmente, la obtención de un certificado de registro para tales productos lleva aproximadamente dos años. Primero, se deben realizar pruebas de calificación, luego verificaciones técnicas y toxicológicas, y después de eso, estudios clínicos con participación humana.

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