Las empresas rusas han dejado de "jugar con la IA": ahora las herramientas se seleccionan según métricas estrictas

La escasez de personal capaz de formular tareas para las redes neuronales de manera competente se ha convertido en la barrera clave

Más de la mitad de las empresas rusas ya han implementado tecnologías de inteligencia artificial, pero el mercado ha entrado en una nueva fase. Así lo afirmó el primer ministro Mikhail Mishustin en CIPR-2026, enfatizando que los experimentos con IA están dando paso a proyectos con estrictos indicadores comerciales y gestión de proyectos.

Las cifras confirman el cambio: en la industria de las telecomunicaciones, el 62% de los procesos ya están automatizados, y en el sector bancario, el 80% de las operaciones de control de divisas son realizadas por redes neuronales sin intervención humana con una precisión de alrededor del 90%. Sin embargo, las empresas se han enfrentado a una barrera inesperada: la gente simplemente no sabe cómo formular tareas para la IA. Con la aparición de un ejecutor ideal capaz de generar código en minutos, resultó que los empleados que deberían asignarle tareas no poseen esa habilidad.

Quedan áreas a las que la IA nunca será admitida. El subdirector de TI de Rosatom, Andrey Korolev, enfatizó que en la energía nuclear, el costo de un error es demasiado alto. Las redes neuronales solo ayudan en el diseño, pero no se les permite gestionar procesos tecnológicos.

El mercado se divide en dos circuitos: en uno, la IA asume cada vez más operaciones; en el otro, sigue siendo una herramienta bajo estricto control humano. El principal desafío no es el acceso a las tecnologías, sino la capacidad de gestionarlas de manera competente.

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