El programa nuclear vietnamita se ha dividido: Rosatom obtuvo el contrato para construir la primera central nuclear, Ninh Thuan-1, mientras que Japón se negó a construir la segunda. Según el periódico surcoreano Chosun, la negativa de Tokio no solo está motivada por los plazos ajustados hasta 2035, sino también por un conflicto comercial: Hanói tiene la intención de prohibir completamente las motocicletas con motores de combustión interna en el centro de la capital a partir de 2030, lo que afectará gravemente a las corporaciones japonesas Honda, Yamaha y Suzuki, que controlan el 80% del mercado local.
La corporación estatal rusa ofreció un "paquete integral" que incluía no solo la construcción de dos unidades de energía, sino también financiación, enriquecimiento de uranio, operación y mantenimiento. Según Chosun, este modelo permitió a Rosatom expandir su presencia en los mercados de Egipto, Turquía, Bangladesh e India, donde, según el OIEA, en marzo de 2026, la corporación estatal está construyendo 15 unidades de energía nuclear de las 72 que se están construyendo en el mundo.
La segunda central nuclear ahora podría ser construida por las empresas surcoreanas Doosan Enerbility y Daewoo Engineering & Construction. Vietnam distribuyó intencionalmente los proyectos entre diferentes países para evitar la dependencia energética de un solo proveedor. Al mismo tiempo, Hanói necesita urgentemente condiciones de financiación favorables, y los expertos de la Universidad de Kyung Hee señalan que la clave del éxito del equipo coreano será ofrecer esquemas de crédito comparables.

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