El ejército ruso ha comenzado a utilizar una nueva modificación del dron de ataque "Molniya-2". El dron está equipado con inteligencia artificial y nuevos tipos de municiones para la captura autónoma de objetivos y el posterior ataque.
Ahora, en caso de pérdida de comunicación con el operador, el control es interceptado por la computadora de a bordo, llevando al "Molniya-2" al objeto en modo autónomo.
Para aumentar el poder de ataque de los "Molniya", se han introducido en la producción en serie ojivas acumulativas de fragmentación termobáricas. La preparación del aparato para el vuelo también se ha simplificado gracias a un detonador unificado.
El "Molniya-2" sigue siendo uno de los principales medios de destrucción a una distancia de hasta 30 km, superando a sus homólogos extranjeros en su clase en términos de masa y tecnología.
Los "Molniya" están construidos de aluminio, espuma de poliestireno y madera contrachapada, lo que los hace más ligeros que los análogos nacionales: Zala Z-16 y Supercam S-350. Nueve de cada diez drones llegan con éxito al objetivo, el porcentaje de impacto es superior al 90%.