Ingenieros de la academia militar A. V. Jruliova de Omsk desarrollaron una protección inusual para los tanques principales, diseñada específicamente para ataques desde arriba y en ángulo: desde lanzamientos de UAV hasta drones kamikaze. La solución ya está registrada en la base de patentes de la FIPS.
La estructura se coloca directamente en el techo de la torreta sin restricciones de rotación de 360°. En el centro se suelda un vaso con un soporte, sobre él, varillas giratorias. A las varillas se fija una red elástica resistente y, a lo largo del perímetro, cadenas que cuelgan libremente con pesas. El sistema se despliega en posición de combate en minutos y se pliega igualmente rápido en posición de transporte.
La mecánica de la protección es simple: cuando se acerca un objetivo, las cadenas inician la detonación de una munición acumulativa a distancia, reduciendo la capacidad de penetración del chorro. Si la munición cae desde arriba, la red amortigua el impacto y la lanza fuera de las dimensiones de la máquina o provoca la activación del detonador a distancia. Al atacar con un UAV, la red y las pesas dañan el aparato e interrumpen la puntería.
Los desarrolladores de la academia Jruliova hicieron hincapié en la ligereza y la facilidad de reparación. Los elementos se cambian individualmente, la masa del tanque apenas aumenta, la visibilidad y la salida de la tripulación se mantienen. La solución se puede combinar con guerra electrónica y medios de humo, cubriendo el hemisferio superior vulnerable sin "celdas" que dificultan la maniobra.