Científicos de la Universidad Federal del Lejano Oriente y de la Universidad Estatal de Sajalín han encontrado una forma de controlar las propiedades de un compuesto cerámico basado en carburo de cromo y cobalto. Los resultados se han publicado en el International Journal of Hydrogen Energy.
Aplicando el método de sinterización por plasma de chispa en un rango de 1000 a 1200 grados, los investigadores descubrieron que, a 1150–1200 °C, el material se vuelve superdenso con una dureza de unas 1500 unidades Vickers, casi como el acero blindado. Esta versión es adecuada para proteger carcasas y piezas que trabajan en entornos agresivos.
Al sinterizarse a unos 1000 °C, el compuesto adquiere una alta actividad electroquímica gracias a la microporosidad y puede utilizarse para recubrir electrodos en pilas de combustible y electrolizadores.
De hecho, hemos obtenido una herramienta que nos permite ajustar el material a una tarea específica.