Ingenieros rusos desarrollaron una toma de aire sobre el ala que aumenta la eficiencia y la estabilidad gasodinámica de la planta de energía de los aviones civiles supersónicos. La invención ya fue registrada en la base de patentes del FIPS.
La nueva estructura está ubicada sobre el ala y equipada con una entrada en forma de gota, adaptada a la forma del fuselaje, y una superficie de frenado diedro con una unión suave de los planos.
Esto permite reducir la influencia de la gruesa capa límite que crece en la superficie del avión durante el vuelo supersónico y evitar corrientes de separación dentro de la toma de aire, aseguran los autores del proyecto.
Una característica del desarrollo es un sistema de control de la capa límite que incluye ranuras transversales, una cavidad debajo del panel y ventanas para la extracción de aire al flujo externo. La parte superior de la carcasa de la toma de aire está recortada para optimizar el funcionamiento a velocidad de crucero, lo que evita la turbulencia y aumenta la estabilidad del suministro de aire al motor.
Con este esquema, se garantiza una baja heterogeneidad del flujo en la entrada del motor y se mantienen los indicadores de presión total al nivel de los esquemas supersónicos clásicos con ubicación de las tomas de aire debajo del ala o debajo del fuselaje.
Las pruebas del modelo en túneles de viento confirmaron la alta eficiencia y la estabilidad gasodinámica del funcionamiento de la planta de energía.
Anteriormente, el Director General del Instituto Central de Construcción de Motores de Aviación P. I. Baranov (TsIAM), Andrei Kozlov, pronosticó que los primeros aviones supersónicos en Rusia podrían aparecer no antes de la década de 2040.