El uso de la inteligencia artificial en la literatura lleva a la devaluación de la creatividad y reduce el nivel de las obras a una lectura de entretenimiento masivo, considera el escritor y guionista Serguéi Lukianenko. En una entrevista con TASS, señaló que las redes neuronales privan a la literatura de individualidad, convirtiéndola en un flujo de textos homogéneos creados según un patrón.
Según Lukianenko, los textos escritos con la ayuda de la IA pierden profundidad y originalidad, convirtiéndose en un «interminable reciclaje de lo ya existente». Al mismo tiempo, las redes neuronales comienzan a aprender no solo de las obras de personas, sino también de materiales creados por otras IA, lo que lleva a una disminución gradual de la calidad del contenido.
Lukianenko también expresó dudas sobre la sinceridad y el valor de la creatividad de los autores que publican uno o dos libros al mes. Explicó que tal productividad a menudo se logra atrayendo a coautores o utilizando algoritmos de máquinas. En su opinión, esto convierte la literatura en un producto de consumo masivo, donde lo importante no es la idea, sino el volumen.
El escritor señaló que tal producción tiene su propia audiencia: lectores que buscan un entretenimiento simple, «lectura para el metro o el tren». Para tales personas, subrayó, ya no importa quién crea el texto: una persona, un grupo de autores o una red neuronal.
Lukianenko recordó que la inteligencia artificial sigue siendo una máquina capaz de analizar y combinar información rápidamente, pero no de crear algo verdaderamente nuevo. Según él, la IA puede imitar un comportamiento inteligente, pero su producto es solo una compilación de ideas creadas por otros. La verdadera creatividad, está convencido el escritor, sigue siendo una capacidad exclusiva del ser humano.