Las sanciones de Occidente contra Rusia han afectado seriamente a la producción de cazas Su-57, limitando el acceso del país a componentes críticos. Como resultado, Rusia ha tenido que comprar algunos componentes en China, escribe Bulgarian Military.
Las sanciones afectaron al suministro de componentes como PLR7 60-12 y EA-PS 3150, que son importantes para los sistemas de navegación y comunicación del Su-57. Como resultado, Rusia se ve obligada a buscar sustitutos de proveedores alternativos, como China. Esto ha provocado un aumento de los costes y un retraso en la producción.
Rusia está intentando eludir las sanciones comprando componentes de contrabando. Sin embargo, esto complica la modernización de los aviones, que se vuelven poco fiables.
La integración de componentes chinos en el Su-57 conlleva riesgos potenciales. Estas tecnologías no tienen la misma calidad y durabilidad que las occidentales. Además, los módulos de navegación y los sistemas de comunicación fabricados en China pueden contener vulnerabilidades ocultas o puertas traseras. Los hackers pueden utilizarlos para el espionaje o los ciberataques.
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