El proyecto del avión de pasajeros supersónico S-21, abandonado hace más de veinte años, ha vuelto a avanzar. Los especialistas de TsAGI han retomado el diseño aerodinámico de la aeronave, que a finales de los años 80 comenzó a ser diseñado por el OKB "Sukhoi". El editor jefe del portal "Avia.ru", Roman Gusarov, habló sobre las perspectivas de revivir la leyenda y los plazos reales para la aparición de un prototipo.
La historia del S-21 se remonta al período soviético tardío, cuando los diseñadores de "Sukhoi" se propusieron el ambicioso objetivo de crear un avión supersónico para el transporte de negocios. Junto con la estadounidense Gulfstream Aerospace, los ingenieros trabajaron en el diseño de una máquina capaz de alcanzar una velocidad de crucero de aproximadamente Mach 2. A mediados de los años 90, se habían invertido unos 25 millones de dólares en el proyecto, pero no se avanzó más allá del diseño preliminar, y a principios de los años 2000, el desarrollo se congeló.
Ahora, un cuarto de siglo después, TsAGI ha vuelto a trabajar. Según Roman Gusarov, el instituto está trabajando en el diseño aerodinámico del futuro avión, y anteriormente ya se había mostrado un diseño preliminar de la máquina.
El experto señaló que, con voluntad política y financiación específica, se podría construir un prototipo volador para probar tecnologías clave en aproximadamente dos años. Sin embargo, enfatizó que se trata de un demostrador, no de un modelo de producción en serie.
El camino desde el plano hasta el avión comercial, según Gusarov, será significativamente más largo. La creación de un avión de pasajeros convencional desde cero lleva unos diez años, y para una máquina supersónica, los plazos y el presupuesto aumentan considerablemente, hasta decenas de miles de millones de dólares. Un elemento de gasto separado será el desarrollo de una planta de energía capaz de operar de manera estable a velocidades supersónicas sin dañar el medio ambiente y la vida útil.
Gusarov está convencido de que emprender un proyecto así solo por la imagen no tiene sentido. El mercado mundial aún no ha formulado una demanda clara de transporte supersónico. Los formatos probables son un avión compacto de treinta plazas o un jet de negocios. La pregunta clave es si habrá clientes solventes dispuestos a pagar por tales vuelos.
El primero en comenzar la producción de un avión así será aquel que tenga tales clientes.
En su opinión, los compradores más probables podrían ser clientes adinerados de Oriente Medio. La presencia de un socio financiero concreto, y no la financiación estatal, determinará si el S-21 despegará en un futuro previsible.
Las principales potencias aeronáuticas del mundo están llevando a cabo sus propias investigaciones en el campo de la supersónica, desarrollando nuevos materiales, motores y esquemas aerodinámicos, pero aún no hay muchos modelos comerciales disponibles para nadie.






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