En Rusia, se han comenzado a crear efectivos aparatos voladores señuelo que pueden atraer el fuego y gastar los recursos del enemigo. Esta opinión fue expresada por el experto militar Peter Suchiu en un artículo para la publicación The National Interest.
En 1944, en vísperas del desembarco de la operación en Normandía, los militares de EE. UU. y Gran Bretaña intentaron engañar a los alemanes. Para ello, utilizaron tanques inflables. Los señuelos modernos se han vuelto más sofisticados. Algunos de ellos pueden moverse y crean firmas térmicas.
Los militares rusos no solo utilizan construcciones simuladas. Lanzan drones baratos que se parecen externamente a municiones de merodeo más caras, obligando a trabajar a la defensa aérea del enemigo.
Al atacar, los combatientes pueden lanzar hasta el 50% de los drones, imitando los drones kamikaze "Geran" o "Gerbera", escribe The National Interest. El enemigo usa costosos misiles para derribar un señuelo de "un centavo".
Tales drones trampa han complicado la respuesta durante los ataques masivos de drones. Todo esto conduce al agotamiento del suministro de misiles antiaéreos.