El arma secreta de la Guerra Fría: cómo el bombardero Tu-95 aterrorizó a Occidente con un solo vuelo

En 1959, los pilotos soviéticos establecieron un récord mundial al volar 17.150 km sin aterrizar

El 19 de junio de 1959, los pilotos soviéticos realizaron un vuelo sin precedentes en dos bombarderos Tu-95. En el apogeo de la Guerra Fría, demostraron las capacidades de la aviación estratégica de la URSS.

La tripulación de Georgiy Baidukov estableció el primer récord al volar 17.150 km sin aterrizar. Esta distancia es equivalente a un vuelo de Moscú a Chukotka y de regreso, o la mitad de la circunferencia de la Tierra.

Más de 20 horas en el aire

La segunda tripulación, bajo el mando de Alexander Kuznetsov, recorrió 16.950 kilómetros. Los bombarderos estuvieron en el aire durante más de 20 horas seguidas.

Las rutas pasaban por zonas de difícil acceso de Siberia y el Océano Ártico, donde cualquier avería podría ser fatal.

El secreto de este éxito fueron los exclusivos motores turbohélice NK-12 diseñados por Nikolay Kuznetsov. Las plantas de energía demostraron una asombrosa eficiencia de combustible, lo que permitió al pesado bombardero cubrir distancias inalcanzables para los aviones a reacción.

Los récords de 1959 reforzaron el prestigio internacional de la URSS y demostraron la capacidad de la aviación soviética para llegar a cualquier punto del planeta.

Anteriormente, www1.ru informó que el capó del motor del Superjet-100 se arrancó directamente en el aire.

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