Científicos de la Universidad Politécnica de Tomsk, junto con colegas extranjeros, han desarrollado un método para transformar los residuos de tereftalato de polietileno (PET) en valiosos materiales porosos para la purificación de agua y gases. Las botellas de plástico, los envases de alimentos, el poliéster industrial e incluso las mezclas de PET con polietileno pueden servir como materia prima.

A partir del plástico, los investigadores obtienen compuestos especiales y luego crean a partir de ellos marcos metal-orgánicos, estructuras tridimensionales con una enorme cantidad de poros microscópicos. Gracias a esto, dichos materiales son capaces de capturar contaminantes, separar mezclas y utilizarse en reacciones químicas.
La principal diferencia de la nueva tecnología es que varias etapas de procesamiento se han logrado combinar en un solo proceso. Normalmente, el plástico se descompone primero, luego se aísla y purifica una sustancia intermedia, y solo después se modifica. En la TPU lograron reducir el número de operaciones, disminuir la cantidad de equipos y, por lo tanto, reducir el costo de producción.
Según los cálculos de los investigadores, uno de los componentes obtenidos se puede producir aproximadamente entre 5 y 7 veces más barato que su análogo comercial, y los compuestos que contienen yodo, entre 75 y 80 veces más baratos. Al mismo tiempo, los materiales de desecho conservaron características comparables: microporosidad, estructura cristalina y estabilidad térmica.
En el futuro, estos marcos se pueden utilizar para la purificación de agua de contaminantes orgánicos, en la industria química y en la catálisis. Ahora los científicos planean escalar el proceso y evaluar todo el ciclo, desde la recolección y trituración de residuos plásticos hasta la producción del material terminado.
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