El ingeniero de Moscú Vladimir Ryzhkin ha patentado un método para arrancar repetidamente un motor diésel que permite restaurar el funcionamiento de la unidad de potencia con baterías completamente descargadas y sin aire comprimido en el receptor de arranque.

La paradoja de la solución es que se propone utilizar un pequeño motor de gasolina con arranque manual para arrancar el diésel. Después de su arranque, el generador comienza a cargar las baterías estándar, y el compresor accionado por el mismo motor bombea aire al receptor. Cuando la presión alcanza los 8-10 bar, la energía acumulada es suficiente para el funcionamiento del arrancador neumático del diésel.

El esquema resuelve dos problemas que surgen cuando falla el sistema de arranque estándar. Las baterías cargadas aseguran el funcionamiento de la bomba eléctrica de aceite, que bombea el sistema de lubricación antes del arranque, y el compresor restaura el suministro de aire comprimido.

La diferencia clave del desarrollo con respecto a los sistemas de emergencia con cartuchos pirotécnicos es su uso múltiple. Después de arrancar el diésel, el motor de gasolina se puede detener y el sistema se puede devolver al modo normal; si es necesario, el ciclo de arranque se puede repetir.

Para el funcionamiento de la unidad autónoma solo se requiere combustible líquido, mientras que el arranque del motor de gasolina no depende de la electricidad y se realiza con un arrancador de cable.

La patente está diseñada para motores diésel de camiones, vehículos especiales de ruedas y orugas, así como generadores diésel estacionarios.

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