Un ingeniero de San Petersburgo ha patentado un sistema que permite almacenar oxígeno para la propulsión submarina no en pesados cilindros de alta presión, sino en estado líquido. La idea resuelve dos problemas de la planta de energía a la vez: reduce el volumen y la masa del suministro de oxígeno, y también permite regular con mayor precisión su suministro al sistema de propulsión.
Cuando se mueve bajo el agua, el submarino no puede obtener oxidante de la atmósfera, por lo que el oxígeno necesario para quemar el combustible debe llevarse a bordo. En el sistema propuesto, se almacena en un recipiente criogénico en estado líquido a presión atmosférica.
Según la patente, al licuarse, el volumen de oxígeno disminuye aproximadamente 600 veces, mientras que al comprimirse a 200 atmósferas, disminuye aproximadamente 200 veces. Gracias a esto, el autor espera reducir el volumen de los tanques de almacenamiento de oxígeno casi tres veces y disminuir su masa.
Pero un solo recipiente criogénico no es suficiente: la planta de energía necesita oxígeno gaseoso. Por lo tanto, el líquido fluye a través de una válvula reguladora hacia un gasificador eléctrico, donde se calienta con un elemento calefactor y se evapora. El gas resultante se acumula en un receptor, y el cambio en el suministro de oxígeno líquido y la potencia del calentador permite regular la cantidad de oxígeno que ingresa al sistema de energía.
Como resultado, el esquema propuesto debería resolver el problema del funcionamiento autónomo de la planta de energía bajo el agua: el oxígeno se almacena de forma más compacta que en los cilindros de alta presión, y su transición del estado líquido al gaseoso se puede controlar directamente a bordo.