Ankara está tratando de encontrar una manera de deshacerse de los S-400 rusos, pero se ha encontrado con un problema que no puede resolver unilateralmente. La transferencia de los complejos a un tercer país requiere la aprobación de Moscú, mientras que mantener los S-400 en posesión de Turquía sigue siendo uno de los principales obstáculos para la restauración de la cooperación técnico-militar con Estados Unidos, incluido el regreso al programa F-35.

Según los medios turcos, una de las posibles opciones que se barajan es la transferencia de los complejos a los Emiratos Árabes Unidos. Las negociaciones sobre el futuro de los S-400 llevan varios meses en curso.

Al mismo tiempo, Moscú confirmó en julio que había contactos con Ankara sobre este tema y enfatizó su sensibilidad. Las autoridades turcas aún no han anunciado ningún acuerdo, por lo que es prematuro hablar de una venta acordada.

El problema para Ankara es que los S-400 no pueden simplemente ser retirados del servicio y considerar el asunto cerrado. Turquía debe dejar de poseer los complejos si quiere eliminar las objeciones estadounidenses relacionadas con el programa F-35.

Washington teme la combinación del sistema de defensa aérea ruso con el caza furtivo estadounidense debido a la posible revelación de las características de su diseño, firma y funcionamiento de los sistemas a bordo.

Al mismo tiempo, la transferencia de los S-400 no es una transacción de exportación ordinaria. Las condiciones del contrato original prevén restricciones a la reexportación del complejo sin el consentimiento de la parte rusa. Por lo tanto, Ankara no solo busca un comprador, sino una opción aceptable tanto para Moscú como para Washington. Los EAU, en este sentido, parecen ser uno de los candidatos más convenientes: el país no es miembro de la OTAN y ya opera equipo militar ruso, manteniendo al mismo tiempo estrechos lazos con Estados Unidos.

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