La elección de Kazajistán a favor del Su-57E podría convertirse de una simple compra de aviones de combate en una prueba de las posiciones rusas en el mercado de Asia Central.

Los informes sobre la posible entrega de los primeros cazas rusos para agosto de 2028 surgieron en medio del interés de Astaná en el J-35 chino, por lo que ahora no se trata solo de reemplazar equipos obsoletos, sino también de la competencia entre dos fabricantes por un cliente clave en la región. Sin embargo, ni Kazajistán ni Rusia han confirmado oficialmente la conclusión y financiación del contrato.
Si el acuerdo con el Su-57E se concreta, Kazajistán se convertirá en el primer país de Asia Central con un caza de quinta generación. Se supone que la aeronave rusa debería reemplazar parte de la flota de Su-27, y en el futuro, la cuestión de la modernización podría afectar también a los interceptores pesados MiG-31. Para Kazajistán, esto significa la transición de aviones soviéticos y rusos de generaciones anteriores a un sistema de aviación fundamentalmente diferente.
Sin embargo, Moscú se enfrenta a un serio factor de riesgo: el J-35 chino. Si Kazajistán realmente está comparando las dos máquinas, el Su-57E ruso tendrá que competir no dentro del habitual mercado de armas ruso, sino con la oferta china, que Beijing está promoviendo gradualmente en los países de Asia Central. Para Astaná, esto brinda la oportunidad de elegir un proveedor y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de una única cadena tecnológica.
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