Un inventor ruso ha obtenido una patente para un modelo de bala que puede usarse para combatir UAVs, así como en otras áreas. Como se indica en el resumen de la patente, el resultado técnico del desarrollo es aumentar la capacidad de impacto del proyectil al expandir el área de impacto y, al mismo tiempo, reducir el riesgo de lesiones para los transeúntes.

La bala contiene un núcleo ubicado a lo largo del eje del proyectil. Alrededor de este, elementos de acero impactantes se colocan en capas en espiral, que están cubiertos en la parte superior por una carcasa de plástico especial, un contenedor de taco. Este diseño permite crear un amplio abanico de impacto al disparar, lo cual es críticamente importante al disparar a objetivos rápidos y maniobrables como los drones.

El desarrollo se puede aplicar tanto en armas de ánima rayada como de ánima lisa. Una característica del diseño es la reducción del riesgo de impactar objetos aleatorios debido a la dispersión controlada de los elementos impactantes, lo que hace que la bala sea prometedora para su uso en entornos urbanos y en operaciones antiterroristas.

Tecnologías similares se están desarrollando activamente en todo el mundo para contrarrestar los enjambres de drones. Por ejemplo, en los EE. UU. se patentan balas con bolas de acero y aletas para la estabilización, así como sistemas con un detonador electrónico para detonar municiones en las proximidades del objetivo. El desarrollo ruso ofrece una solución más simple y económica que no requiere electrónica compleja.

Desarrollos rusos de municiones para combatir drones

En febrero de 2025, se dio a conocer un cartucho de rifle con perdigones, equipado con seis bolas de metal con un alcance de hasta 50 metros, que demostró una alta eficiencia al disparar desde una ametralladora ligera Kalashnikov. Poco después, ingenieros de la Universidad Estatal de Novosibirsk presentaron un cartucho de escopeta con inserciones aerodinámicas: una característica del diseño son los perdigones de diferentes tamaños y pesos, conectados por hilos delgados que enredan las hélices del dron.

También se están desarrollando sistemas más complejos. Especialistas del Instituto de Investigación de Química Aplicada patentaron un cartucho con una mayor proporción de perdigones pesados y un contenedor de taco modificado, que permite alcanzar objetivos a una distancia de hasta 100 metros. Entre las soluciones no estándar se encuentra una munición bidireccional, en la que la carga de explosivo se encuentra en el centro de la vaina, y un contrapeso de material suelto compensa el retroceso al disparar.

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