Físicos de la Universidad Estatal de Moscú M.V. Lomonosov han creado un cristal magnetofotónico capaz de controlar la luz reflejada mediante un campo magnético. La tecnología abre el camino a las computadoras ópticas, donde la información será transportada no por electrones, sino por fotones.
El dispositivo se basa en el efecto Goos-Hänchen, en el que un rayo reflejado se desplaza ligeramente con respecto al punto de incidencia. El cristal amplifica este desplazamiento muchas veces, reteniendo la luz dentro de una estructura de óxido de silicio y tantalio con una fina película magnética a base de bismuto, itrio y hierro. En el experimento, uno de los rayos reflejados se desvió decenas de micrómetros, y la activación de un campo magnético cambió la intensidad de la luminiscencia en un 19,6%, cien veces más fuerte que con los métodos de modulación convencionales.
El desarrollo convierte el cristal en un regulador óptico en miniatura, un componente que en el futuro reemplazará a los moduladores eléctricos en los sistemas informáticos. Ahora, el equipo del laboratorio de nanofotónica de la MSU planea amplificar el efecto, probando nuevos materiales magnetoópticos y optimizando el tamaño de la estructura para una mayor captura de luz.
Anteriormente, científicos de ITMO desarrollaron un método de conmutación ultrarrápida de la luz mediante pulsos láser, sin calentamiento ni efectos mecánicos, basado en polaritones de excitones en una capa semiconductora atómicamente delgada. La tecnología es potencialmente aplicable en moduladores ópticos y elementos lógicos de microcircuitos fotónicos.

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