Investigadores de la HSE han creado una red neuronal generativa que diseña promotores y potenciadores, regiones del ADN que controlan la actividad de los genes. En pocas palabras, funcionan como botones y reguladores: ayudan a activar los genes deseados y a cambiar la intensidad de su trabajo en células específicas.
La principal diferencia del desarrollo es que trabaja directamente con nucleótidos, es decir, "letras" genéticas. Otros modelos primero traducen el ADN a un formato numérico y luego vuelven a ensamblar la secuencia, lo que puede causar errores. Los científicos evitaron esta etapa utilizando el método de mapeo de flujo discreto.
Para el entrenamiento se utilizaron alrededor de 100 mil promotores humanos, 89 mil potenciadores de células de melanoma y 105 mil secuencias del cerebro de la mosca de la fruta. En las pruebas, el modelo superó a la mayoría de los competidores en la creación de promotores y mostró uno de los mejores resultados al trabajar con potenciadores.
En el futuro, la IA ayudará a ensamblar regiones de ADN con propiedades específicas. La tecnología puede ser útil en el desarrollo de terapias génicas, así como en biología sintética, por ejemplo, para sintonizar células para producir medicamentos, enzimas y otras moléculas útiles.