El módulo de descenso de la nave "Soyuz MS-28" regresó a la Tierra gracias a un sistema de paracaídas multietapa que, antes de tocar la superficie, redujo la velocidad a 9.5-10 m/s. Los especialistas de NPO Parachutostroeniya de Rostec revelaron los detalles del funcionamiento de la tecnología.
El regreso de una nave espacial es una de las etapas más difíciles del vuelo. Después de entrar en la atmósfera, el aparato experimenta enormes cargas, alta velocidad y calentamiento, y la tripulación debe garantizar un descenso lo más suave posible antes del aterrizaje.
Según Rostec, un sistema de cuatro cúpulas de paracaídas es responsable del aterrizaje seguro de la "Soyuz". Primero, se abren dos paracaídas de extracción con un área total de 16 m². Estos estabilizan el movimiento del módulo de descenso y preparan la apertura de la cúpula principal.
Luego, entra en acción el paracaídas principal con un área de aproximadamente 1000 m². Este asume la carga principal y reduce la velocidad de la cápsula a un nivel seguro, disminuyendo las sobrecargas para los cosmonautas en el momento del aterrizaje.
El diseño del sistema de paracaídas está diseñado para operar en condiciones extremas. Los materiales utilizados soportan temperaturas de hasta 300 °C, que surgen cuando el aparato atraviesa las capas densas de la atmósfera.
Para una protección adicional de la tripulación, las naves "Soyuz" cuentan con un sistema de paracaídas de reserva con una cúpula de 590 m². Esto permite mantener la posibilidad de un regreso seguro incluso en una situación de emergencia.