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Lada Largus aprende a predecir averías antes de que ocurran, gracias a la fibra óptica

Ingenieros rusos instalaron seis sensores en un coche común y lo enviaron al tráfico

Un Lada Largus de servicio común se transformó en un laboratorio sobre ruedas. Ingenieros de MGTS instalaron seis sensores de fibra óptica en él (cuatro en la suspensión, uno en el motor y uno en la caja de cambios) y enseñaron al sistema a encontrar fallos antes de que el coche se averíe.

Los sensores de fibra óptica no requieren alimentación en los puntos de medición, son resistentes a las interferencias electromagnéticas y permiten conectar varios a una sola unidad. Todos los sensores están conectados a una unidad de medición unificada; el sistema se enciende automáticamente después de arrancar el motor, recopila datos y los envía a la nube a través de la red celular.

Las pruebas se realizaron en condiciones reales: arranque en frío, atascos urbanos, aceleraciones, frenadas, funcionamiento prolongado al ralentí, conducción por carreteras irregulares. El sistema, a través de las vibraciones de la suspensión, detecta si el coche está en movimiento o parado; a través de las señales del motor, registra los cambios de revoluciones; y el sensor de la caja de cambios capta las vibraciones características de la transmisión.

Actualmente se están recopilando datos. A continuación, el sistema se sincronizará con la telemetría del coche (revoluciones, velocidad, carga) y se entrenarán los algoritmos para identificar anomalías y predecir averías antes de que ocurran. En el futuro, la tecnología podrá aplicarse no solo en el transporte de servicio e industrial, sino también en plataformas autónomas y en sistemas de monitoreo de infraestructura de ingeniería.

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