El Banco de Russia investigó durante casi tres años posibles manipulaciones a través de los canales de Telegram "RynkiDengiVlast|RDV", "Volk s Mosbirzhi" y "Signaly RTsB". El regulador verificó si los autores utilizaban su influencia sobre los suscriptores para beneficiarse de los movimientos de las cotizaciones.
El esquema podría haber sido el siguiente: el influencer realizaba una transacción con valores por adelantado y luego publicaba una noticia, recomendación o llamado que podía impulsar a la audiencia a comprar o vender. Después de la reacción de los suscriptores, el precio podía cambiar y el autor podía cerrar la posición en condiciones más favorables.
Para confirmar la infracción, una simple coincidencia entre la publicación y el salto de las cotizaciones no fue suficiente. El Banco Central tuvo que comparar el momento de los mensajes con las acciones reales de los inversores, estudiar cada operación por separado y calcular los ingresos obtenidos. Solo en el caso de RDV, se trataba de decenas de miles de transacciones.
No solo hay que describir los hechos generales, sino también estudiar literalmente cada operación y calcular los ingresos obtenidos.
El regulador no reveló qué valores específicos figuraron en la investigación ni cuánto ganaron los participantes. Solo se sabe que los ingresos superaron los 3,75 millones de rublos, el umbral a partir del cual puede surgir la responsabilidad penal.
Los tres canales de Telegram siguen funcionando. Sin embargo, actualmente el Banco Central no ve en sus actividades signos directos de manipulación del mercado.