A partir del 1 de octubre de 2026, las empresas que emitan activos financieros digitales deberán revelar mucha más información sobre su estado. El Banco de Russia ha obligado a los emisores a publicar estados financieros, informes de auditoría, declaraciones de impuestos e información sobre la calificación crediticia.

Las condiciones de emisión por sí solas ya no serán suficientes. Las empresas deberán explicar de antemano qué sucederá en caso de mora o incumplimiento de obligaciones, cómo se enterarán los inversores y qué acciones podrán tomar los propietarios de los CFA.

El endurecimiento de las reglas está relacionado con el rápido crecimiento del mercado y el aumento del número de emisiones problemáticas. A finales del primer trimestre, el volumen de CFA activos alcanzó los 1,375 billones de rublos, el número de emisiones creció a 1,5 mil, y los inversores privados representaron casi el 98% de todas las transacciones. Al mismo tiempo, ya se registraron incumplimientos de pagos en 30 emisiones.

Los nuevos requisitos acercarán los CFA a los bonos: los inversores podrán evaluar no solo la rentabilidad prometida, sino también las deudas, la estabilidad del negocio y la probabilidad de incumplimiento. Sin embargo, incluso los informes detallados no eliminarán por completo los riesgos crediticios y tecnológicos.

Para las pequeñas empresas, la transparencia puede resultar costosa. Tendrán que pagar auditorías, calificaciones y preparación de documentos, por lo que algunos emisores pueden posponer su entrada al mercado. En el futuro, el regulador espera eliminar proyectos débiles y aumentar la confianza en los activos digitales.

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