La energía rusa sigue siendo seriamente dependiente de los equipos extranjeros. Hoy en día, más del 50% de las turbinas que operan en las centrales térmicas nacionales son de origen extranjero.
Rosatom ha comenzado a desarrollar la cooperación con el clúster de ingeniería de maquinaria energética nuclear que se está creando en la región de Kaluga.
El lanzamiento de una producción nacional a gran escala en la región de Kaluga permitirá satisfacer esta necesidad estratégica y reducir la dependencia de las importaciones.
Según él, sin la sustitución de tales componentes, es imposible lograr una soberanía tecnológica completa en el sector energético.
Una de las principales tareas será la modernización de los equipos de turbinas, así como el desarrollo de competencias propias en soporte técnico, reparación y operación de instalaciones energéticas.
Se trata no solo de la producción de nuevas unidades, sino también de la reducción de la dependencia de la energía rusa de los suministros importados y del servicio extranjero, que durante décadas ha sido de vital importancia para el funcionamiento de las centrales eléctricas.