El Banco de Russia no tiene la intención de ignorar el aumento de los precios del combustible y su impacto en las expectativas inflacionarias. El vicepresidente del Banco Central, Alexey Zabotkin, declaró que el regulador monitoreará de cerca los precios en julio y los meses siguientes, pero espera que las medidas del gobierno ayuden a estabilizar el mercado.
Según él, la inflación de junio fue impulsada notablemente por factores únicos. La recuperación de los precios de las frutas y verduras y el fuerte aumento del costo del combustible crearon una presión adicional. Al mismo tiempo, para la economía no solo es importante el costo de la gasolina y el diésel, sino también su disponibilidad: las interrupciones aumentan los costos comerciales y pueden afectar gradualmente a otros bienes.
La escasez de combustible se ha observado desde finales de mayo. Para apoyar el mercado interno, las autoridades prohibieron completamente la exportación de diésel, combustible marino y gasóleos hasta el 31 de julio. En los primeros diez días de julio, los precios medios de AI-92 aumentaron un 20%, y los de AI-95, un 24%, según los cálculos de "Check Index".
A pesar del salto, el Banco Central espera, con una política monetaria bien calibrada, devolver la inflación al objetivo del 4% en 2027. Las empresas, por su parte, esperan que el regulador no responda al aumento de los precios del combustible con una nueva subida de la tasa clave.




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