Las centrales eléctricas de carbón rusas consumen hoy en día significativamente más combustible para producir un kilovatio-hora de electricidad que las unidades de energía modernas en China, Japón y varios países europeos. La razón es el menor coeficiente de eficiencia de las unidades de energía existentes.
Sergey Rozhenko, jefe del grupo de análisis energético de Kept, explicó que la mayoría de las centrales térmicas de carbón rusas operan con una eficiencia de alrededor del 33-37%. Esto corresponde a un consumo de aproximadamente 330-370 g de combustible convencional por cada kilovatio-hora de electricidad producido.
En comparación, las centrales extranjeras modernas que utilizan tecnologías de vapor de parámetros ultrasupercríticos (USC) demuestran una eficiencia del 45-47%, y las unidades de energía más eficientes se acercan al 50%. Su consumo específico de combustible es de aproximadamente 280-290 gramos de combustible convencional por kWh.
La tecnología USC permite aumentar la eficiencia al 43-45% y reducir el consumo a 280-290 gramos de combustible convencional por kilovatio-hora. El ahorro de combustible puede ser del 20-30%.
Se trata de prometedoras unidades de energía rusas con una capacidad de 600 y 1000 MW, que deberían utilizar nuevos parámetros de vapor y turbinas más eficientes.
Sin embargo, la implementación de esta tecnología requiere inversiones significativas. Según la estimación de Rozhenko, la construcción de tales centrales es un 10-25% más cara que los proyectos tradicionales, y para las primeras unidades de energía el costo podría ser aún mayor.