La Duma Estatal ha aprobado una ley que modifica las reglas de bancarrota para las empresas. La idea principal no es llevar inmediatamente el negocio a la venta de activos, sino darle primero la oportunidad de restaurar su solvencia.

Para las grandes empresas con activos superiores a mil millones de rublos, se introduce la saneamiento pre-bancarrota. El deudor podrá acordar previamente con los acreedores un plan de rescate, y el tribunal podrá aprobar este acuerdo.

Si la mayoría de los acreedores independientes apoya el plan, este podrá extenderse a aquellos que inicialmente no participaron o se opusieron. De esta manera, un acreedor disidente no bloqueará la recuperación del negocio cuando para los demás sea más ventajoso mantener una empresa en funcionamiento.

Estos acuerdos no se verificarán por fe. Se evaluará la situación financiera, un auditor confirmará que las antiguas condiciones de pago ya no son posibles, y el tribunal verificará la viabilidad del plan. Las deudas salariales, los pagos obligatorios, la compensación por daños y las órdenes de defensa del estado se protegerán por separado.

Si no se logra un acuerdo antes de la bancarrota, el tribunal podrá iniciar una reestructuración de deudas por un período de hasta cuatro años, con una posible extensión de otros cuatro. Un administrador de crisis supervisará la ejecución del plan. La ley entrará en vigor un año después de su publicación oficial.

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