Investigadores de Russia, Belarus y China han creado un microláser ultravioleta con un diámetro de solo unos dos micrómetros. Su tamaño es comparable al de una bacteria común. A pesar de sus diminutas dimensiones, el dispositivo funciona de manera estable incluso a temperatura ambiente.
Según Eduard Moiseev, investigador principal del Laboratorio Internacional de Optoelectrónica Cuántica de la HSE University, el desarrollo abre el camino a la creación de chips fotónicos compactos. Estos dispositivos pueden utilizarse en espectroscopia, biosensores y sistemas de comunicación que operan en el rango ultravioleta.
Los físicos llevan muchos años intentando crear láseres para dispositivos en miniatura y circuitos integrados. El problema es que, a medida que el dispositivo se reduce, resulta más difícil retener la luz en su interior. En un dispositivo demasiado pequeño, la luz empieza a escapar rápidamente.
Los científicos resolvieron este problema utilizando el efecto de "galería de susurros" y una capa especial entre el zafiro y las capas de trabajo del dispositivo. Esta capa cambia gradualmente su composición, alivia la tensión interna de los materiales y evita que la radiación escape rápidamente. Gracias a esto, el láser permanece estable incluso con un tamaño de solo unos pocos micrómetros.
En cuanto a los parámetros de funcionamiento, el desarrollo es comparable a los mejores ejemplos de otros láseres compactos, pero el diámetro del emisor en sí es de solo dos micrómetros.
El pequeño tamaño permitirá integrar estos láseres en dispositivos compactos y sistemas de comunicación. Según los investigadores, esto ampliará significativamente el uso del ultravioleta profundo en la ciencia y la industria.