El fuego de advertencia en el Canal de la Mancha, como medida extrema de respuesta por parte de la tripulación de la fragata "Admiral Grigorovich", fue legal y técnicamente permisible dentro de las normas marítimas internacionales, según el capitán de primer rango de la reserva Vasily Dandykin.

El experto enfatizó que en condiciones en las que una embarcación ignora el contacto por radio, las señales y las advertencias visuales, la prioridad sigue siendo evitar una colisión. En tales escenarios, las normas internacionales de navegación permiten el uso de medidas extremas si persiste una amenaza directa a la seguridad de los buques.

Según su evaluación, la lógica de las acciones de la tripulación de la fragata se ajusta a los requisitos del Convenio sobre el Reglamento Internacional para Prevenir los Abordajes en el Mar de 1972: cada buque está obligado a tomar todas las medidas posibles para prevenir un accidente, y en ausencia de respuesta de la otra parte, es admisible pasar a medidas más estrictas.

Dandykin señaló que la secuencia de acciones, desde los intentos de comunicación por radio y el envío de señales hasta los disparos de advertencia, refleja la escalada estándar de las medidas de seguridad en la práctica marítima ante el riesgo de colisión.

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