Científicos de la Universidad Estatal de Saratov (SGU) han desarrollado un método exprés para detectar herbicidas residuales del grupo de las imidazolinonas en el suelo. Según RIA Novosti, la tecnología no requiere equipo de laboratorio y puede aplicarse directamente en el campo. Basta con una tableta de plástico, una lámpara ultravioleta y la cámara de un smartphone.
El mecanismo es de dos etapas. Primero, se vierte agua sobre una muestra de suelo, se agita y se deja reposar. Luego, se colocan unas gotas de la solución en un pozo de la tableta, donde hay una proteína con una "huella dactilar" molecular complementaria a la estructura de la imidazolinona. La proteína captura mecánicamente las moléculas de herbicida y las retiene mientras el operador cambia el agua. Después de calentar la tableta, las moléculas se liberan de nuevo en la solución, a la que se añaden puntos cuánticos, nanopartículas que brillan en verde bajo luz ultravioleta. La presencia del herbicida apaga el brillo: cuanto más débil es la señal verde, mayor es la concentración de la toxina. Para una evaluación cuantitativa, basta con medir la "verdor" con la cámara de un smartphone.
El tiempo de vida media de las imidazolinonas en el suelo oscila entre 20 y 500 días, dependiendo de la composición química y el tipo de suelo, y las condiciones extremas (sequía, exceso de humedad, cambios de acidez) aumentan su toxicidad. Estos herbicidas representan el mayor peligro para los cultivos que se siembran después del girasol. El método propuesto proporciona por primera vez a los agricultores una herramienta para evaluar rápidamente la contaminación residual antes de una nueva siembra sin necesidad de enviar muestras a un laboratorio estacionario.

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