Mientras el tanque está en posición y solo se prepara para arrancar el motor, ya puede delatarse al enemigo. La razón es el funcionamiento del calentador de prearranque, que expulsa gases calientes al exterior y crea una firma térmica para los termómetros y drones. El diseñador de Omsk, Andrey Kozlov, propuso una solución al problema.
La idea principal no radica en pantallas o recubrimientos especiales, sino en redirigir los gases calientes hacia el interior del tanque.
En los tanques de la familia T-72 y T-90, el calentador de prearranque expulsa los productos de combustión a través de un tubo separado. Es este flujo el que se convierte en una fuente de calor notable en el campo de batalla.
Kozlov propuso dirigir el flujo de gases de escape no hacia el exterior, sino hacia el compartimento del motor y la transmisión a través de un canal especial de disipación de calor. Dentro de este canal se colocan supresores de llamas que reducen el riesgo de ignición y distribuyen el calor.
Como resultado, los gases calientes continúan cumpliendo su función principal: calentar el motor y los componentes. Según el diseñador, esto debería reducir significativamente la visibilidad térmica del vehículo durante el funcionamiento del calentador de prearranque.