La inteligencia artificial podría empezar a utilizarse en el futuro en los procedimientos judiciales rusos. Pero no se trata de que la red neuronal dicte sentencias o decida el destino de las personas por sí misma. La IA solo podrá ayudar al juez o al abogado, y la decisión final, en cualquier caso, deberá ser tomada por un ser humano. Así lo afirmó Elena Avakyan, asesora de la Cámara Federal de Abogados de la Federación Rusa y directora de transformación digital de la abogacía rusa.
Según ella, teóricamente, la aplicación de la IA en los tribunales es posible, pero solo bajo estrictas restricciones técnicas y éticas. Para ello, solo se pueden utilizar sistemas cerrados y la llamada inteligencia artificial estrecha, diseñada para realizar tareas específicas.
La experta también considera necesario el control público y profesional sobre cómo se entrena dicho sistema. Es especialmente importante monitorear qué datos y ejemplos se eligen como estándares para el entrenamiento de la IA y cómo se actualiza esta base.
Avakyan enfatizó que la red neuronal solo puede ser un asistente electrónico para el juez o el abogado. No se le puede otorgar el derecho de tomar decisiones de forma independiente.
Además, cada participante en el proceso debe tener acceso a los resultados de la generación, emitidos a solicitud del tribunal, para poder objetar no solo al oponente, sino también al asesor electrónico.