El mercado gris de datos corporativos está cambiando: cada vez menos bases de datos están disponibles públicamente. Parte de las filtraciones son compradas por servicios de "investigación", intermediarios cerrados y operadores de bots de Telegram, y las bases de datos antiguas se reempaquetan en perfiles detallados de clientes.

Los expertos llaman a este mercado un ecosistema completo, donde los datos se han convertido en un producto líquido. A los compradores no se les ofrece simplemente un archivo con información, sino un servicio completo: selección de bases de datos, diferentes métodos de pago, soporte y reventa posterior.

Entre los vendedores se encuentran grupos de hackers, revendedores, operadores de bots e informantes dentro de las empresas. Según los expertos, una parte significativa de las ofertas la forman empleados que tienen acceso legal a los sistemas internos: operadores de centros de llamadas, gerentes de relaciones con clientes y personal técnico.

La mayor demanda sigue siendo de datos personales: nombre completo, números de teléfono, correo electrónico, direcciones, datos de pasaporte, SNILS, INN, información financiera y credenciales. Las bases de datos de comercio, mercados, sector público, organizaciones financieras, logística y entrega son particularmente demandadas.

El mercado también se está moviendo hacia perfiles "enriquecidos", donde la información de diferentes fuentes se combina en una sola tarjeta de persona. Por ejemplo, los datos de entrega pueden complementarse con información bancaria y contactos.

Según F6, en 2025 se registraron 250 nuevas filtraciones públicas de empresas de Russia y la CEI, en comparación con 455 el año anterior. Pero el volumen de registros con datos de ciudadanos rusos superó los 767 millones de líneas. Al mismo tiempo, algunas filtraciones importantes no aparecen públicamente en absoluto: según la estimación de DLBI, al menos 40 bases de datos significativas fueron compradas por los propietarios de bots de Telegram.

Los expertos creen que el mercado no se está reduciendo, sino que se está volviendo más clandestino. Para las empresas, esto significa un nuevo riesgo: no solo la filtración en sí es peligrosa, sino también la vida futura de los datos, que pueden revenderse, combinarse y reutilizarse durante años.

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