Los estafadores telefónicos han comenzado a utilizar con mayor frecuencia un esquema de confirmación de voz al comienzo de la conversación. Así lo advirtió el Departamento del Ministerio del Interior para la lucha contra el uso ilegal de tecnologías de la información y la comunicación.
El escenario comienza con una llamada telefónica ordinaria supuestamente de una clínica, compañía de seguros, agencia gubernamental u operador de telecomunicaciones. Se le dice a la persona que necesita "confirmar sus datos" y se le pide que repita una frase preparada, por ejemplo, el consentimiento para reemplazar una póliza, transferir información o verificar su identidad.
Después de esto, la estafa entra en su segunda fase. Se empieza a convencer a la víctima de que la grabación de su voz ya se ha utilizado para iniciar sesión en servicios, emitir un poder, robar datos biométricos u otras acciones peligrosas. De esta manera, los estafadores crean la sensación de que el incidente ya ha ocurrido y que es necesario "salvar" dinero o cuentas con urgencia.
El Ministerio del Interior enfatiza: una frase de este tipo por sí sola no da acceso a cuentas bancarias, "Gosuslugi" u otros servicios. Los sistemas biométricos son más complejos y no se activan con una simple grabación de voz de una conversación telefónica. El objetivo principal del esquema no es un hackeo técnico, sino la presión psicológica.
Cuando una persona está asustada, es más fácil para los delincuentes llevarla a un ataque de varias etapas: obligarla a ir a un mensajero, realizar acciones de "protección", informar códigos, transferir dinero o instalar una aplicación maliciosa. El Ministerio del Interior aconseja finalizar la conversación de inmediato si el interlocutor comienza a intimidar con responsabilidad penal, fuga de datos biométricos, transferencias de fondos a las Fuerzas Armadas de Ucrania o exige hacer algo con urgencia para "protegerse".



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