Científicos rusos han creado un sistema capaz de reconocer el agotamiento profesional a través de los micromovimientos oculares. La tecnología analiza las apenas perceptibles oscilaciones de los globos oculares y, a partir de ellas, evalúa el estado del cerebro, el nivel de fatiga y el agotamiento. En el futuro, estos sistemas podrían aparecer en la aviación, el transporte y las grandes empresas.
El dispositivo diagnostica el estado de una persona según los parámetros de sus ojos. El sistema mide los micromovimientos involuntarios de los globos oculares, que ocurren constantemente y son prácticamente imperceptibles para el ser humano. Para registrar estas oscilaciones, se utiliza una grabación de video a cámara superlenta con una frecuencia de 960 fotogramas por segundo.
El complejo incluye una cámara de video de alta precisión, iluminación especial, un soporte frontal-mentoniano y una computadora con software. La cámara graba los movimientos oculares y el programa analiza los desplazamientos de imagen entre fotogramas, la frecuencia, la amplitud del microtemblor y otros parámetros estadísticos.
Los científicos explican que la vista es la principal fuente de información para el cerebro sobre el mundo exterior, y el microtemblor ocular está directamente relacionado con el funcionamiento de las neuronas del tronco encefálico. Por eso, a partir de estos movimientos se puede juzgar el estado funcional de una persona.
Una de las tareas del sistema fue identificar el agotamiento profesional. Este estado surge de la exposición prolongada al estrés en el trabajo y se acompaña de agotamiento emocional y físico, disminución del rendimiento y una sensación de alienación del mundo circundante.
Según los desarrolladores, el dispositivo no solo es capaz de detectar el agotamiento. Con su ayuda, se puede monitorear la fatiga, los trastornos del espectro esquizofrénico e incluso las consecuencias de la ingravidez en el cuerpo.
El desarrollo fue presentado por científicos de la Saint Petersburg State University junto con colegas del A. M. Prokhorov General Physics Institute de la Russian Academy of Sciences. La investigación ya ha sido confirmada por una patente.