Científicos de Tambov crean un material superresistente para robots, fábricas y plataformas de realidad virtual

El nuevo compuesto soporta la fricción, las altas cargas y puede reemplazar los polímeros resistentes al desgaste importados

Científicos de la Universidad Técnica Estatal de Tambov han desarrollado un nuevo material compuesto superresistente para piezas que experimentan constantemente altas cargas. El desarrollo está previsto para su uso en la industria, la robótica y las plataformas de realidad virtual.

La característica principal es un método especial de procesamiento del material. Si normalmente los componentes simplemente se mezclan, aquí se procesan adicionalmente con potentes cargas mecánicas. Gracias a esto, las partículas se unen mejor entre sí y el material mismo se vuelve más duradero.

Las pruebas han demostrado que el nuevo compuesto es un 20% más resistente. Además, las piezas hechas con él se desgastan menos por la fricción. El compuesto también soporta mejor las altas temperaturas, por lo que puede utilizarse en aviación, ingeniería mecánica pesada, robótica y la industria espacial.

El desarrollo es especialmente importante para las plataformas VR omnidireccionales, que son simuladores especiales para caminar en realidad virtual. Una persona se para en una plataforma de este tipo con un casco de realidad virtual, puede caminar hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados y girar, y en el mundo virtual parece que realmente se está moviendo por el espacio.

Dentro de estos sistemas hay muchas piezas que constantemente rozan, se deslizan, soportan el peso de una persona y trabajan bajo carga. Por lo tanto, necesitan materiales fuertes y resistentes al desgaste. El nuevo compuesto está diseñado precisamente para estas condiciones: debe reducir la fricción, soportar la carga durante más tiempo y ayudar a que las piezas se desgasten menos.

Según los desarrolladores, la tecnología sigue siendo económicamente eficiente: las propiedades deseadas se logran incluso con una pequeña adición de disulfuro de molibdeno, solo del 0,5 al 3% de la composición. Los científicos creen que este desarrollo puede ayudar a abandonar la compra de polímeros resistentes al desgaste importados.

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