Militares rusos han comenzado a utilizar complejos experimentales de defensa aérea láser contra drones. Sin embargo, estos sistemas han revelado serias limitaciones, informó el canal de televisión REN TV.
El principal problema es el enfriamiento de la instalación después de cada disparo. A diferencia de los sistemas clásicos de defensa aérea, el láser no puede disparar continuamente a un gran número de objetivos sin pausas.
Las armas láser son realmente efectivas contra drones en buen tiempo, pero sus capacidades disminuyen drásticamente durante la lluvia, la niebla o la neblina densa. Las interferencias atmosféricas reducen el alcance y la precisión de los objetivos.
Además, después de cada disparo, la instalación necesita tiempo para enfriarse. Para la protección las 24 horas de objetos estratégicos, esto es más un experimento que un arma real.
Un láser de 32 megavatios destruye objetivos a una distancia de hasta 4 km, enfocando varios haces láser en un solo objetivo, y este se quema. En nuestro caso, se utilizan esporádicamente como base experimental.
La defensa aérea láser se está creando como parte del proyecto "Posokh". Para aumentar la eficiencia, el sistema se integró con un radar, lo que permite detectar y rastrear "pájaros" con mayor precisión. Según la última información, en las pruebas se logró alcanzar un alcance de aplicación de 1,5 km.