Nornickel ha presentado un prototipo funcional de batería de litio-azufre para vehículos eléctricos con la adición de paladio y planea llevar la tecnología a un nivel competitivo en tres años. El vicepresidente de innovación de la compañía, Vitaly Busko, anunció el desarrollo.
Actualmente, el prototipo de laboratorio soporta alrededor de 300 ciclos de carga y descarga, mientras que el mercado masivo requiere un mínimo de 1000 ciclos. La investigación actual está dirigida a superar esta brecha. La compañía señala que la química de litio-azufre parece prometedora debido a su bajo costo, pero la corta vida útil impide su comercialización.
El paladio actúa como catalizador: une los compuestos activos de azufre y suprime los procesos no deseados. Gracias a las propiedades únicas del metal, es posible estabilizar el funcionamiento del electrolito y prolongar la vida útil de la batería.
El equipo de Nornickel está desarrollando un complejo de catalizadores a base de paladio que debería eliminar el principal punto débil de los sistemas de litio-azufre. Si los experimentos confirman la eficacia, esto abrirá un nuevo y gran mercado para el paladio fuera de los convertidores catalíticos y la electrónica.
Las baterías de litio-azufre son teóricamente capaces de almacenar más energía por unidad de masa que las análogas de iones de litio comunes, mientras que su producción es más barata. Sin embargo, sin la estabilización del azufre, tales baterías se degradan rápidamente. La adición de paladio es un intento de preservar las ventajas de la química y eliminar sus desventajas.