El proyecto ruso "Venera-D" devolverá al país a la investigación interplanetaria de Venus a un nuevo nivel tecnológico. Según informó la NPO S.A. Lavochkin (que forma parte de Roscosmos), el módulo de aterrizaje obtendrá por primera vez desde la década de 1980 imágenes de la superficie del planeta y realizará un análisis de su suelo con equipos modernos.
Durante una hora de descenso en la atmósfera y dos horas de trabajo en la superficie en condiciones extremas, este módulo podrá resolver tareas que no son alcanzables por las misiones planificadas de otras agencias espaciales.
Los datos del aparato orbital sentarán las bases de un modelo de circulación global de la atmósfera de Venus, que hasta ahora no se ha podido crear. Los científicos también esperan obtener nueva información sobre la geología del planeta, penetrar en su pasado e incluso intentar detectar signos de vida. Anteriormente, el director científico del IKI RAN, el académico Lev Zeliony, informó de que, en el marco de la misión, se comprobará la presencia de biomarcadores de vida primitiva en las capas de nubes y en la superficie de Venus.
La misión "Venera-D" incluye un módulo de aterrizaje, una sonda aerostática y un aparato orbital. El lanzamiento está previsto para antes de 2036. El proyecto se incluyó en el plan nacional de exploración espacial y el diseño preliminar comenzó en enero de 2026.