Empleados del Instituto Astronómico Estatal Sternberg de la Universidad Estatal de Moscú registraron una emisión óptica que surgió después de un potente estallido de rayos gamma GRB 260207A. Este fenómeno acompaña la muerte de estrellas masivas de rotación rápida.
El evento fue captado por el telescopio robótico MASTER-OAFA, instalado en Argentina. Entre los observatorios espaciales, el primero en registrar el estallido fue el telescopio FERMI.
Los estallidos de rayos gamma son los eventos más brillantes del Universo. En pocos segundos se libera más energía de la que el Sol emite en 10 mil millones de años. En nuestra galaxia, estos fenómenos son extremadamente raros, pero se ven incluso desde los confines lejanos del espacio. Tras el estallido, surge una luminiscencia óptica posterior, que es precisamente lo que estudian los telescopios terrestres.
El comportamiento de las curvas de brillo de los estallidos de rayos gamma unas horas después del evento está bastante bien estudiado, pero son las observaciones tempranas las que tienen una importancia crítica para comprender los mecanismos de liberación y emisión de tal cantidad gigantesca de energía. Las peculiaridades del cambio de brillo, la naturaleza de la atenuación del estallido de rayos gamma, incluso su duración, permiten sacar conclusiones no solo sobre la estrella que lo originó, sino también sobre la estructura de nuestro Universo en su conjunto.