El más reciente complejo portátil de intercepción cinética de drones "Yolka" es capaz de reconocer objetivos invisibles para el ojo humano gracias a tecnologías de inteligencia artificial. Así lo contó un militar de las tropas de defensa antiaérea con el indicativo Morok.
Tras el lanzamiento, "Yolka" elige por sí mismo la ruta más óptima para destruir el objetivo. Funciona tanto en persecución como por el flanco, así como en rumbo de intercepción.
"Yolka" supera al fuego directo y al impacto con perdigones, el alcance de funcionamiento del sistema es de 3 km. Lo que el ojo humano no ve, "Yolka" lo verá.
"Yolka" no tiene carga de combate y golpea el objetivo con un impacto cinético. El dron interceptor está destinado a destruir una amplia gama de objetivos, desde drones de reconocimiento hasta pesados vehículos aéreos no tripulados de ataque de tipo avión. La masa de "Yolka" es de 1,3 kg, el alcance de captura y destrucción es de hasta 3 km.
El interceptor acelera hasta 230 km/h, y al mismo tiempo los medios de guerra electrónica no lo detectan ni pueden bloquearlo: no existe canal de control.