En Russia concluyeron las pruebas de los nuevos drones interceptores "Shershen". Su tarea principal es cubrir las posiciones de los sistemas lanzallamas pesados (TOS) y objetos civiles estratégicamente importantes.
Los "Shershen" existen en dos variantes. El dron compacto fue desarrollado para destruir objetivos a una distancia de hasta 50 m, mientras que la máquina más grande será útil a una distancia de hasta 200 m.
Uno de los desarrolladores, Maksim, contó que el aparato detecta objetivos con ayuda de cámaras de video de alta resolución. Para operar en horario nocturno se prevén cámaras infrarrojas y cámaras térmicas.
Nuestra máquina destruye el dron con un impacto cinético, es decir, mediante embestida. Su peso es suficiente para romper las hélices o provocar un cortocircuito en el detonador de contacto con varillas de un FPV-kamikaze, lo que provocará su autodetonación.
Según sus palabras, se pueden instalar cuatro "Shershen" en la superficie superior del lanzador del TOS, lo que proporcionará una visión de 360 grados, es decir, defensa circular.
La idea de los drones interceptores no es nueva; se desarrollan activamente en diferentes países. En Belarus presentaron un vehículo no tripulado compacto con una carga de combate de hasta 3 kg, velocidad de 200 km/h y capacidad de detectar objetivos a una distancia de hasta 4,5 km.