Especialistas de la Academia Militar de Logística Material y Técnica im. Khrulyov desarrollaron un innovador motor reactivo de arranque (SRD) para granadas. Su característica clave es la capacidad de mantener una alta precisión de disparo en un rango extremo de temperaturas: de −50 °C a +50 °C.
El corazón del desarrollo fue una válvula de aguja integrada en la tobera supersónica del motor. Con una presión normal en la cámara de combustión, la válvula permanece cerrada. Sin embargo, si debido al calor la presión aumenta bruscamente, la válvula se entreabre automáticamente, aumentando el área de la sección de salida de la tobera. Esto estabiliza la presión y la velocidad de los gases expulsados y, por lo tanto, la velocidad inicial de la granada.
La estabilidad adicional la proporciona una unidad de intensificación por vórtice (VUF), que organiza una combustión más completa y uniforme de la carga de pólvora.
El problema de los motores existentes es la fuerte dependencia de la velocidad de combustión de la pólvora con respecto a la temperatura ambiente. Esto provocaba una dispersión de la velocidad inicial de la granada de hasta el 18 %, reduciendo la precisión agrupada y la eficacia del arma. El nuevo motor resuelve este problema mediante un sistema de autorregulación.