El misil balístico ruso de alcance medio "Oreshnik" cambió la propia esencia de la defensa antiaérea. Para su intercepción se necesitarán de inmediato seis lanzadores THAAD, explicó el analista militar Yuri Knutov.
Según sus palabras, para la intercepción teórica del "Oreshnik" es necesario conocer de antemano la ruta de vuelo y la hora del lanzamiento, lo que reduce a cero la probabilidad de derribarlo.
El "Oreshnik" tiene seis vehículos de reentrada, que se separan en el espacio. Y si su despliegue ocurre en el espacio, entonces para cada vehículo de reentrada se necesita un sistema independiente de defensa antimisiles. Es decir, vuelan seis vehículos de reentrada, lo que significa que hacen falta seis sistemas THAAD.
Otra dificultad para los sistemas de intercepción del "Oreshnik" radica en la alta temperatura de los vehículos de reentrada: hasta 4000 grados Celsius. El recubrimiento de plasma absorbe los haces de radar o los deja pasar a través de sí, explicó Knutov.
Se puede decir que las estaciones de radar simplemente no ven estos vehículos de reentrada. Así ocurrió con el sistema israelí "Arrow-3": debía ver el misil, pero no detectó nada.
Los medios británicos afirmaban que en la producción del "Oreshnik" se utilizó equipo chino. No hay confirmaciones oficiales de ello.