Los nuevos cartuchos de armas pequeñas IGLA 100 con un proyectil de perdigones extraduros a base de una aleación de tungsteno, níquel y hierro han demostrado ser óptimos para contrarrestar drones. Rostec ha comenzado las entregas en serie de municiones, según informó el servicio de prensa de la corporación estatal.
Al mismo tiempo, la munición muestra una precisión suficiente para golpear un objetivo del tamaño de un dron FPV estándar.
Los perdigones del cartucho perforan los motores, las unidades de control, cortan los cables y las hélices, y rompen otros elementos estructurales resistentes de los UAV.
La producción de cartuchos antidrones del calibre 12 bajo esta marca se lanzó en 2024.