En Rusia se está discutiendo la idea de vincular los precios de la gasolina al crecimiento promedio de los salarios. El Ministerio de Energía podría renunciar a los intentos de controlar los precios de la gasolina y el diésel dentro de la inflación al consumidor. Esta cuestión se presentó para su aprobación a varios departamentos gubernamentales.
La idea pertenece a la Unión Rusa de Combustible (RTS), a la que el viceprimer ministro Alexander Novak encargó elaborar esta propuesta. En el nuevo índice compuesto —un indicador estadístico que combina datos de varios indicadores en un valor promedio — se tendrán en cuenta factores como la dinámica del salario mínimo y promedio, la carga fiscal, las tarifas de vivienda y servicios comunales y transporte, así como los gastos de renovación de activos fijos.
El próximo año, si se aprueba la propuesta, los precios minoristas del combustible podrían aumentar significativamente más que dentro de la inflación actual. Por ejemplo, un litro de gasolina en Moscú podría subir hasta 65,5 rublos en lugar de 64,5 rublos.
Es importante señalar que los nuevos índices servirán sólo como guía, ya que no existen restricciones legislativas sobre el crecimiento de los precios. Esto podría intensificar las inspecciones de las gasolineras, así como causar preocupación entre los consumidores, según los expertos. En los últimos cinco años, los precios del combustible sólo en 2020 y 2022 correspondieron al nivel de la inflación al consumidor.
Algunos expertos, incluido el socio gerente de NEFT Research, Serguéi Frolov, consideran que las medidas propuestas son razonables, aunque tardías. Frolov señala lo absurdo de la situación, cuando los precios de mercado del combustible en la bolsa difieren drásticamente de los precios en las gasolineras, que se mantienen dentro de la inflación.
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