En Rusia está creciendo el número de casos judiciales contra aerolíneas que aplican el overbooking: la venta de más billetes de los que hay plazas en el avión. Esta práctica permite a las aerolíneas compensar las pérdidas por la no comparecencia de pasajeros, pero cada vez más conduce a conflictos y multas.
Según la publicación NGS.ru, el líder en número de casos de overbooking sigue siendo S7 Airlines. De las cien últimas resoluciones judiciales, cuatro se referían precisamente a esta compañía. Todos los casos los ganaron los pasajeros, recibiendo compensaciones de una media de 10.000 rublos. Al mismo tiempo, la defensa de los derechos a través de los tribunales puede llevar hasta un año. En 2025, la Fiscalía de Transporte de Siberia Occidental multó once veces a S7 por no permitir el acceso de pasajeros a bordo, la suma total de las multas ascendió a más de 300.000 rublos.
Otros transportistas tampoco han escapado a las sanciones. «Pobeda» tiene registrados tres procesos judiciales, en los que se concedieron a los pasajeros indemnizaciones de hasta 50.000 rublos. «Aeroflot» perdió un caso, pagando casi 300.000 rublos a dos clientes afectados. Incluso «Ural Airlines», que formalmente no participó en disputas judiciales, fue multada con 42.000 rublos por una infracción similar.
Los intentos de la Duma Estatal de regular o prohibir el overbooking se han hecho en repetidas ocasiones: en 2018, 2019, 2021 y 2025. El último proyecto de ley, que prohíbe la venta de billetes de más, fue rechazado por el gobierno en octubre. En la revisión se indicaba que el documento carecía de un mecanismo de control y de responsabilidad por la infracción. Por lo tanto, el overbooking en Rusia sigue estando fuera del ámbito legal.
El experto en aviación Valery Chusov cree que la práctica en sí no es mala si se regula correctamente. En la Unión Europea, por ejemplo, los pasajeros que se les niega el embarque reciben una compensación de entre 250 y 600 euros. Esto hace que la situación sea predecible e incluso ventajosa: algunos viajeros ceden voluntariamente sus asientos a cambio de una remuneración.